Alberto Goldenstein. La materia entre los bordes. Fotografías: 1982-2018, por Paula Bertúa

Esta reseña se centra en algunos aspectos de la primera muestra retrospectiva sobre el fotógrafo Alberto Goldenstein, La materia entre los bordes. Fotografías: 1982-2018. Se revisan los principales núcleos expositivos de la exhibición, se explicitan los criterios que se desprenden del dispositivo curatorial, con su diseño y montaje, y se contextualiza la obra fotográfica del artista en sus distintos momentos de producción para poner en valor sus aportes a la fotografía argentina contemporánea, campo que tanto desde su práctica artística como desde la formación, la gestión y la curaduría, contribuyó a desarrollar.

En “The Silence of Photographs”, Ryuji Miyamoto sostiene que la verdadera esencia de la fotografía reside en la sensación de post priori, es decir, la experiencia que resulta de mirar algo que es absolutamente imposible de ver en el presente, aun cuando haya estado frente a nuestra vista momentos antes, o de ver algo que nunca se miró aunque se sospeche que no se lo está viendo por primera vez (2006:77). En esta zona de perplejidad e indeterminación se sitúan las imágenes de Alberto Goldenstein, quien, fiel al motto que lo animó desde sus comienzos, “Todo era tema: me estaba inventando una vida”, hizo de lo cotidiano, el error y la displicencia técnica las marcas de una poética tan sugestiva como excéntrica en el campo de la fotografía argentina contemporánea.

Alberto Goldenstein. La materia entre los bordes. Fotografías: 1982-2018, la primera muestra retrospectiva del artista, reúne gran parte de su obra, elaborada en el transcurso de las últimas tres décadas, e incluye material especialmente reeditado para la exhibición así como un gran número de imágenes inéditas. Si bien la selección de series expuestas expresa la voluntad de un recorrido por los distintos momentos de la producción de Goldenstein, el hilo cronológico o el mero fin antológico se desbaratan ante los diálogos, los lazos y las referencias cruzadas plausibles de establecerse entre diversas zonas de su trabajo, operaciones facilitadas, además, por el diseño de montaje que incluye dispositivos especialmente diseñados por el fotógrafo y Carla Barbero,la curadora. Retomando el nombre de la muestra, podemos pensar que esos bordes no solo apuntan a lo que entra o no en el espacio compositivo, a las relaciones siempre complejas entre la imagen y lo real (tratándose de fotografía) o a lo corpóreo y su traducción en una impresión bidimensional por el dispositivo técnico sino también –y quizás de forma más contundente–a la lógica que organiza la obra. Se trata de una constelación de elementos disímiles relacionados, desde sus bordes, por gestos sutiles que se replican a modo de eco a lo largo de las series: los guiños a la historia del arte y de la fotografía; la flâneurie visual por entornos urbanos; el acercamiento resuelto a escenas y objetos con intención irónica; y una mirada que tensiona la aproximación intimista y el distanciamiento de lo anónimo.

Los bordes también pueden considerarse los inicios y el período más contemporáneo de su obra, dos extremos que se tocan en lo referido a la construcción de una mirada singular sobre la ciudad moderna, puntos de apertura y clausura del recorrido expositivo. Porque si Americanas. Boston (1982-1983), correspondiente al ciclo de formación en la New England School of Photography de Boston, puede considerarse una suerte de relato de aprendizaje, campo de ensayo con encuadres arriesgados, de alternancias en las profundidades de campo, y exploración de las posibilidades del retrato, en Americanas. New York (2011) Goldenstein vuelve a Estados Unidos tres décadas más tardecon dispositivos digitales para interrogar desde parámetros contemporáneos los sitios emblemáticos que “encienden una pulsión fotográfica”(Cortés Rocca, 2016: 27), esa iconografía de la gran urbe que forma parte de un imaginario globalizado. Entre una y otra serie se despliega –montado tanto en las paredes laterales como en una estructura de madera ubicada en el centro de la sala– un conjunto de fotografías de ciudades, interiores y paisajes, monumentos y barrios que traman la cartografía de una Buenos Aires hecha de pequeñas escenas vibrantes y en colores saturados, claves visuales que se volvieron características de los ensayos urbanos de Goldenstein.

Miami (2018) es la última producción incluida en la muestra. Consiste en una serie de fotografías sobre ferias de arte contemporáneo, compiladas con el formato de una publicación. Como esas revistas que se hojean en espacios de no permanencia o donde cumplen una mera función decorativa, el ejemplar forma parte de una instalación que incluye dos sillones, una pequeña mesa de apoyo y dos lámparas de pie. Este dispositivo de montaje refuerza la orientación crítica de la obra que apunta hacia el mercado del arte y sus tecnologías de exhibición, a las ferias como fábricas de consumo de imágenes, estilos de vida y valores regidos por la influencia de la hegemonía neoliberal.

Otra zona de la exhibición reúne imágenes de una de las series más conocidas, Mundo del arte (1988-2000). Se trata de un profuso conjunto de retratos de factura casera, precaria, a figuras de la escena cultural de los años noventa–artistas, curadores, galeristas, escritores, críticos–que formaron parte del círculo afectivo y profesional del fotógrafo. Ampliadocon material inédito para la exposición, este friso visual de figuras emergentes del campo del arte y la cultura del período expone escenas de esa sociabilidad que se fue tramando a partir delnuevo paradigma estético nacido a finales del milenio y que la historiografía clasificó, no sin matices y disquisiciones, como “el arte de los noventa”. Como sabemos, se trata de un momento particularmente fértil y productivo en el que surgió un conjunto de prácticas estéticas renovadoras –aunque carentes de un programa explícito–, se multiplicaron los espacios de exhibición y consagración para los artistas jóvenes, proliferaron modalidades alternativas de enseñanza artística, florecieron nuevos coleccionismos y desde diversos espacios institucionales, incluida la crítica especializada, se comenzó a constituir, en el plano discursivo, la década como un objeto de indagación específico (González, 2003; Pineau, 2012; Lemus, 2014). Al respecto, la serie de Goldenstein es significativa en dos sentidos. Por un lado, al adjudicar irónicamente el nombre “mundo del arte” a su comunidad de retratados, marca la colocación de esos artistas en un campo en formación que él, con su serie, estaba contribuyendo a mapear. Por otro lado, y simultáneamente, desde su rol como director de la fotogalería del Centro Cultural Ricardo Rojas, Goldenstein participaba en la gestación de un nuevo espacio de valoración para la fotografía, diferenciado de los existentes, como el Centro Cultural Recoleta o la fotogalería del Teatro Municipal General San Martín (González, 2011: 126). Mundo del arte, esa galería de retratos públicos y a la vez íntimos, es proyectada en un video mudo en un ángulo oscuro de la sala; este detalle le confiere cierta intimidad al motivo aunque hoy sabemos, gracias a las exposiciones y estudios crecientes dedicados a visibilizar a artistas de esa época, que ya no se trata de un código de entre nos o de un gesto para entendidos.

En el marco de una entrevista para la muestra, Goldenstein asume que el recorrido en retrospectiva le permitió tomar conciencia del paso del tiempo en su obra. Y confiesa que luego de muchos años de tratar de explicar “el fotógrafo que no es”, finalmente puede mostrar al “fotógrafo que sí es”. Desafío que La materia entre los bordes asume con solvencia, al tiempo que deja preparado el terreno para propuestas futuras que avancen hacia otras facetas de la actividad de Goldenstein, las de curador o formador de otros fotógrafos, sin duda insoslayables en el momento de valorar sus aportes a la fotografía argentina de las últimas décadas.


Créditos: Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y R?V Imágenes de arte contemporáneo en Argentina [https://verrev.org]
Referencias bibliográficas
Cortés Rocca, Paola (2016). “Alberto Goldenstein: inocente provocación”.En Gainza, María y Paola Cortés Rocca, Goldenstein. Buenos Aires: Adriana Hidalgo, pp. 21-28.
González, Valeria (2003). “Arte argentino de los 90: una construcción discursiva”. Ramona, nº 28, pp.33-36. (2011).
“La fotografía en el Centro Cultural Rojas: Alejandro Kuropatwa y Alberto Goldenstein”.
En La fotografía en la Argentina: 1840-2010. Buenos Aires: Fundación Alfonso y Luz Castillo, pp. 125-129.
Lemus, Francisco (2014). “Exposiciones, entre el poder y el saber. La galería del Rojas y el arte argentino de los años noventa en Austin”. Estudios Curatoriales, año 2, nº2, pp. 30-59.
Miyamoto, Ryuji (2006). “The Silence of Photographs”.En AA.VV., SettingSun. Writings by Japanese Photographers. Nueva York: Aperture, pp. 76-77.
Pineau, Natalia (2012). “Espacios de exhibición durante los años noventa en Buenos Aires y la formación de una nueva escena artística”. En Baldasarre, María Isabel y Silvia Dolinko (eds.), Travesías de la imagen. Historias de las Artes Visuales en la Argentina. vol.II. Sáenz Peña: Universidad Nacional de Tres de Febrero, pp. 607-635.
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