TODO SOBRE LA FOTOGRAFÍA, Texto publicado en revista Fotomundo, septiembre 2008


La fotografía es para mí, ante todo un misterio. Como sucede con los misterios, se puede hablar mucho acerca de él. Pero a la hora de escribir estas líneas invitado por Fotomundo el gran enigma me domina y solo me quedan mis fotos. Pienso, entonces, que escribiendo algo acerca de ellas pueda liberarme un poco de la presión de este enigma.

El origen de mis fotografías es el viaje. No todas son acerca de viajar, aunque mi primera serie fotográfica –tan sistemática como inconsciente- fue relatando un viaje a Europa. Todavía estaba lejos de convertirme en fotógrafo, pero me acuerdo que fui registrando cuidadosamente todos los aspectos del viaje con la idea de transportar, y no solo mostrar, los lugares y situaciones. De algún modo pretendía que la cámara fuese un ojo liberado de toda intención u opinión previa, para que esa transportación fuese efectiva: viajaba solo y quería compañía en la experiencia. Eso era todo.

Me formé en una escuela de fotografía en EEUU, por un encadenamiento de hechos aparentemente casuales pero que seguramente escondían secretas decisiones. De esa manera quedó sellada la ligazón entre fotografía y viaje en mi vida.

Mis fotos están construidas sobre la Fotografía (norte)americana. Conocí esa y toda la Fotografía desde adentro de aquella cultura, aunque preservado en mi lugar de viajero. La obra de Lee Friedlander o de Walker Evans me impactó doblemente: la descubrí en ellos, pero también en mí y en el escenario que me rodeaba.

La tercera pata de la estructura sobre la que están construidas mis fotos son los artistas que conocí a mi regreso y en compañía de los cuales pude cultivar una mirada más oblicua y compleja sobre una foto. Las lecturas técnicas o estrictamente formales quedaban necesariamente afuera, y eran reemplazadas por una mirada pictórica y conceptual.

Además, estar en medio de un conjunto mayoritariamente de pintores vibrantes, talentosos y apasionados me provocaba un fuerte deseo de hacer fotos que despertaran su interés.

Esas tres ideas: el viaje, la fotografía americana y gustarle a ciertos pintores fueron la base sobre la que construí todo.

El viaje se ha ido convirtiendo en un estado desde el cual fotografiar. Curiosamente lo que me fascina no son los lugares en sí mismos, sino cómo se ven en fotos. Me gustan las ciudades por lo que tienen de míticas, y los paisajes porque en ellos veo un planeta. No sé cómo (ahí comienza una punta del misterio), pero la fotografía resulta un medio perfecto para que lo mítico se vea real. Y para que lo que quedó afuera del recuadro, también se pueda vislumbrar. En mis fotos me gusta que quede claro que todo continúa por fuera del cuadro.

La tradición fotográfica en EEUU es importante y se siente mucho en la obra de algunos artistas que empujaron los límites del lenguaje sin correrse demasiado del realismo documental. Eso siempre me interesó: cómo dentro del canon del documentalismo y del relato acerca de lo real se podía hacer arte. Saber, por ejemplo, cómo es que Eugene Atget –francés, descubierto por americanos, quien hacia “fotografía para artistas” como imágenes auxiliares para sus pinturas- haya producido una obra tan moderna como su registro de Paris en el cambio de siglo XIX a XX. O cómo Walker Evans lograba que las fotos de la decadencia fuesen dignas y elegantes, silenciosas y sin embargo llenas de historias. O los retratos de Richard Avedon, en los que la fragilidad de las personas está expuesta con la contundencia de la técnica y la copia fotográfica llevadas a un extremo.

De muchas de esas preguntas también se alimentaron mis fotos.

Pero se alimentaron mucho del arte en general, no solo de la fotografía. Se alimentan también de la diferencia. Me encanta el arte. Me gustan las aspiraciones de las obras, lo que convocan. Me gusta ver cómo cada lenguaje o formato se manifiesta para producir su efecto, y sus combinaciones también. Me atraen los desafíos del arte contemporáneo, sus bordes difusos. Me gusta que haya tanta fotografía: vuelve más difícil hacer algo con ella.

Hacer fotografías que gusten a los artistas fue mi ambición primera. Lograr que mis fotos de viajero existencial, dependiente de la realidad y de cómo se presenta, proyecten visiones imaginarias y a la vez evoquen lo que ya se ha hecho en fotografía: esa es mi aspiración actual.

Alberto Goldenstein, 2008